El Cristo de la Laguna

cristoLa situación de la ermita del Cristo de la Laguna hoy, con una amplia carretera discurriendo por delante del templo, rompe con la armonía entre naturaleza, bosque de encinas y la laguna, y la serena presencia de la imagen del Cristo invitando al sosiego. Un ambiente de paz y silencio rodea el lugar. Contemplando una puesta de sol desde la orilla de la laguna, con la ermita como horizonte, se comprende un poco mejor por qué los cristianos de Aldehuela de Yeltes, o de algún otro poblado vecino, buscaron este lugar para encuentro perenne con unos hombres que
sabían mucho de sacrificios y tenía el espíritu pronto para la paz.

La ermita se encuentra a poco más de un kilómetro del pueblo. En medio del río Yeltes, bendición o castigo, según abunden las aguas o sea necesario subir hasta el Cristo para suplicarle:

Mira los campos, Cristo Glorioso,lago
el trigo hermoso pierde verdor,
pues será pasto de la sequía
si tú no envías agua, Señor.

 

Sorprende, en primer lugar, que sea un crucifijo de reducidas dimensiones. No se trata de una de las tallas de procesar que abundan en la mayoría de las iglesias y que, como en los casos de Cabrera y Hornillos, son de unas proporciones mucho más grandes.
El Cristo de la Laguna es una talla de madera. No se tiene noticia de que el primitivo haya sido sustituido por otro más reciente.
Las reducidas dimensiones permitían su traslado y ocultación fácilmente en épocas de incertidumbre religiosa y por eso no habrá necesitado ser restaurado. 


Se observa que la imagen ha sido tallada por manos rústicas.
Los brazos son desproporcionados con el cuerpo. En cambio, la cabeza es de una expresividad tan profunda que no es extraño que ante esta imagen Miguel de Unamuno, que ya había escrito uno de los poemas más logrados a un Cristo, el de Velázquez, nos dejara en otros versos su sentimiento religioso y su fe ante esta imagen:

 

¡Ay, Cristo de la Laguna
cómo tus castas encinas
en las aguas cristalinas
ven desdoblada la Luna!
Y a la vez se ven en ellas
flotando entre cielo y suelo
y envueltas en el consuelo
nocturno de las estrellas.
Laguna del Cristo, espejo
de la soledad del monte,
la Peña da a tu horizonte
un convento por cortejo.
¡Ay, mi Laguna del Cristo!
los años que ya me viste;
pero la visión resiste
y aquél que te vio me has visto.

Unamuno dialoga aquí con el entorno del Cristo, con la laguna, la Peña de Francia, que vigila a lo lejos, con las encinas que parecen proteger el silencio de la ermita. Y en medio de ese paisaje silente es fácil escuchar una de las eternas preguntas unamurnanas:

«Dime el porqué del porqué, i Dios del silencio!"
Por delante de la ermita del Cristo de la Laguna discurre ahora una carretera por la que la vida moderna discurre veloz. Casi no hay espacio ni tiempo para detenerse. Pero de vez en cuando alguien se detiene en su loca carrera, se acerca al ventanuco que está al lado de la puerta prihcipal de la ermita y desde allí, mejor con los ojos de la fe que con los humanos, se divisa allá en el fondo, en medio de su altar barroco, la pequeña imagen del Cristo de la Laguna, que parece decir: i Estoy aquí!.

 Ayuntaminento de Aldehuela de Yeltes

-Plaza de la Constitución 1, 37639, Salamanca, España

Teléfono: 923 44 25 46 // Fax: 923 44 25 04